Él preguntó:
-Me prestas un poco de sentido común?
Ella contestó:
-Me prestas un poco de sentido común?
Ella contestó:
-Mmmm... lo siento, creo que ya no me queda. Lo gasté intentando vivir según las reglas.
Puedo prestarte: mis sueños, 1 canción, colores, caricias, paisajes, 42 gramos de ternura, libros (sólo si me los devuelves), estrellas y el sol, 3 deseos, 1 mirada perdida, mariposas, mis pies descalzos, un cuadro inacabado, danza suave, 1 gesto sensual, media sonrisa, 1 siesta, 1 ventana abierta con vistas al mar, hugs and kisses, volteretas, fotos, burbujas y olas azules.
*nota: potser massa "sweet-sweet"
Verás, es que me he inventado una primavera y ahora eso es de lo que dispongo y puedo compartir.
También te puedo dejar: 1 sartén, 1 pastilla (de jabón), 1 cenicero, 1 melón, 1 depiladora (aunque duele un poco), un jamón (ibérico), 1 cortauñas, 1 pantalón, 1 caja de cerillas (de madera), 1 acordeón, 2 horquillas y 1 tibia y 1 peroné (usados).
Tras haber escuchado atentamente, él dijo:
- No, gracias. Todo eso no me sirve. Yo creé un infierno, me lo he creído y no veo la manera de salir.
A lo que ella repuso:
-En ese caso, no dejes que el fuego y el dolor sigan atrapándote.
No pidas sentido común.
Invéntate otro escenario donde vivir y sentir.
La miró fijamente y estornudó.
- Waaaaaaaaaachús!!!
-Salud!- Murmuró educadamente.
-Creo que me estoy resfriando...
-No, creo que tienes alergia al polen de mi primavera. Te dejo un pañuelo también.
Meie